El CO2 se introduce a nivel subcutáneo a través de una aguja de 30g que se coloca en la línea de muestreo, el control de la distribución se realiza por medio de un pedal que al presionar el equipo me indica que está abierto y desde la dosis elegida el equipo va disminuyendo de 10cm3 en 10cm3 por ejemplo de 500cm3 a 490cm3 y así consecutivamente.
Durante el suministro de CO2 es evidente un enfisema subcutáneo que se extiende en un área de 10cm alrededor aproximadamente, a lo que puede seguir un eritema con sensación de calor lo que evidencia el efecto y la actividad vascular del gas.
Por vía subcutánea el CO2 provoca una vasodilatación del microcírculo subcutáneo. Cuando la oxihemoglobina va a nutrir a nuestro organismo con O2 inmediatamente después de haber inyectado CO2, este cree que hay una descompensación por lo que aumenta la cantidad de O2 en esta zona, de esta forma se presenta la vasodilatación y el aumento de la oxigenación local, a su vez la hemoglobina va captando el CO2 que se ha introducido en el organismo. Esta acción se manifiesta a través del aumento de la velocidad de flujo y la apertura de capilares virtuales normalmente cerrados en condiciones parafisiológicas.
Los efectos del CO2 son demostrados por estudios realizados a través investigaciones microangiologicas (Videocapilaroscopia con sonda óptica) Muestra una vasodilatación capilar y venular activa y un aumento de la tesitura microvascular.
(Albergati, Lattarulo. Curri, XVII Congr. Naz. Med: Marzo 1997) |